Matrescencia: La adolescencia de convertirte en madre
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Matrescencia: La adolescencia de convertirte en madre

"¿Sientes que estás cambiando más rápido de lo que puedes procesar? Estás viviendo la transformación antropológica más potente de la vida."

No te reconoces, y es normal

Alexandra Sacks, una psiquiatra reproductiva de renombre, popularizó el término Matrescencia. Ella explica que, al igual que la adolescencia cambia el cuerpo, las hormonas y la identidad del niño para convertirlo en adulto; el embarazo, el parto y el posparto transforman radicalmente a la mujer para convertirla en madre.

Es un terremoto identitario. Y sin embargo, nuestra cultura espera que "te recuperes" (bounces back) como si nada hubiera pasado. Que vuelvas a entrar en tus vaqueros antiguos y en tu antigua vida a las 16 semanas. Spoiler: Eso no va a pasar, y está bien.

Cambios que no se ven en la ecografía

No solo cambia tu cuerpo (que ha hecho un milagro, por cierto). Cambia todo tu sistema operativo:

  • Cerebro (Plasticidad Neural): La materia gris se reduce en ciertas áreas para especializarse en la empatía y la protección. Por eso tienes el famoso "Baby Brain" (olvidas las llaves, pero sabes exactamente cuándo tu bebé tiene hambre). Es una poda neuronal selectiva, no un deterioro.
  • Relación de Pareja: Pasáis de ser amantes y amigos a ser "socios directivos de una empresa de cuidado intensivo 24/7". La dinámica se rompe y hay que reconstruirla sobre nuevos cimientos.
  • Prioridades y Valores: Lo que antes te quitaba el sueño (un proyecto laboral, una fiesta), ahora puede parecerte trivial. Y lo que antes te aburría (dormir 4 horas seguidas), ahora es tu mayor fantasía.

La ambivalencia es la norma

Puedes mirar a tu bebé con un amor que te desborda y, 5 minutos después, echar de menos desesperadamente tu libertad y querer salir corriendo. Esto no te hace mala madre. Te hace humana. La ambivalencia (sentir dos cosas opuestas a la vez) es el estado natural de la maternidad. Puedes amar a tu hijo y odiar el trabajo de criar al mismo tiempo.

Aceptando la crisálida

Estás en medio de una metamorfosis. Es incómodo. Duele. La piel tira. Pero intentar ser "la misma de antes" es como intentar meter una mariposa de nuevo en su capullo. No cabes. Date tiempo. Estás naciendo tú también. Conócete a esta nueva mujer. Quizás te caiga bien.

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